Y antes que cualquier título, soy una mujer profundamente humana.

Una mujer alegre, creativa, curiosa y amante de las conversaciones que nos permiten volver a nosotros mismos.

Soy ingeniera de profesión, emprendedora por naturaleza y guía y terapeuta espiritual por propósito.

Pero mi camino no comenzó teniendo todas las respuestas. Comenzó cuando decidí escucharme.

Y si hoy pudiera resumir mi historia en una frase, te diría que mi cuerpo fue mi gran maestro.

Durante muchos años viví desconectada de mí misma. Como muchas personas, me exigí más de lo que me abrazaba, me critiqué más de lo que me aceptaba y busqué mi valor en lugares donde nunca iba a encontrarlo.

Mi cuerpo me acompañó en silencio durante todo ese tiempo.

Y fue justamente a través de él que comenzó mi despertar.

Mis cambios, mis desafíos y mis propios procesos me invitaron a detenerme y a mirar hacia adentro. Lo que en algún momento interpreté como una lucha, con el tiempo comprendí que era una llamada.

Una llamada a escucharme.

A conocerme.

A hacerme responsable de mí.

A recuperar mi poder.

A volver a mí

Mi cuerpo no vino a castigarme. Vino a enseñarme.

Y se convirtió en uno de mis más grandes maestros.

A través de él aprendí que la transformación verdadera no nace desde el rechazo ni desde la exigencia, sino desde el amor, la aceptación y la compasión.

Aprendí a hablarme más bonito.

Aprendí a honrar mis emociones.

Aprendí a confiar en los ciclos de la vida.

Aprendí que no tenía que hacerlo todo sola.

Y descubrí algo que transformó por completo mi manera de vivir:

Las respuestas que tanto buscamos afuera, muchas veces ya habitan dentro de nosotros.

Así nació Verdad con Amor

Primero como una terapia para mí.

Como un espacio donde pudiera expresar mi verdad, compartir mi historia y darle voz a todo aquello que estaba aprendiendo en el camino.

Nunca imaginé que ese espacio se convertiría en una comunidad, en un propósito y en una forma de acompañar a otras personas a volver a sí mismas.

Y porque creo que cuando aprendemos a volver a nuestro ser, florecemos.

Si algo deseo que las personas recuerden de mí, no es haber tenido todas las respuestas.

Sino haber sido un espacio seguro.

Un refugio.

La sombra amable de un árbol que sigue creciendo, confiando y ofreciendo sus frutos con amor.

Porque este camino ha sido más bonito acompañada.

Y aquí estoy para ti, si así lo decides...

Creo profundamente que...

  • El amor sana.

  • La espiritualidad forma parte de nuestra vida cotidiana.

  • No necesitamos ser perfección para transformarnos.

  • Pedir ayuda también es un acto de valentía.

  • Vinimos a este mundo a amar, a sentir que nos aman y a ser felices.

  • Y que no estamos en soledad.

Mi propósito

  • No es que dependas de mí.

  • No es tener todas las respuestas.

  • No es mostrarte un camino perfecto.

Mi propósito es acompañarte a escucharte, conocerte y recordar la sabiduría que ya habita dentro de ti.

Porque sé, por experiencia propia, que incluso en medio de las crisis más profundas, existe una oportunidad de transformación.

Hola, soy Fabiola Malavé